Una Lucha Sin Uniformes:
Guerra de la Información
Los conflictos modernos ya no se libran únicamente en el campo de batalla. También se libran en la mente de las poblaciones, a través de la información, la desinformación y la manipulación de las percepciones.
Para nosotros, exlegionarios, familiarizados con las formas clásicas y asimétricas de enfrentamiento, este texto nos ayuda a comprender estos nuevos campos de batalla que enfrenta nuestro ejército.
El siguiente texto ofrece una visión clara y accesible de los mecanismos de la guerra de la información contemporánea, analizados por figuras destacadas del Ministerio de las Fuerzas Armadas. Arroja luz sobre las estrategias del adversario, sus herramientas y las posibles respuestas para preservar la cohesión, la claridad y la resiliencia de las sociedades democráticas. Louis Pérez y Cid
Los Nuevos Factores de la Guerra de la Información (Resumen)
Por la Dirección: Ministerio de las Fuerzas Armadas / Publicado el 28 de enero de 2026
La manipulación de la información es ahora un campo de confrontación por derecho propio, al nivel de la tierra, el mar, el aire, el ciberespacio o el espacio. Inestable y en rápida evolución, este campo se caracteriza por la constante obsolescencia de métodos y respuestas.
Para el Coronel Bertrand, comandante del Centro Conjunto de Acciones Ambientales (CIAE), las bases actuales de la guerra de la información se remontan al período 2015-2016, marcado por el auge de las redes sociales y la lucha contra la propaganda del ISIS.
La respuesta francesa en aquel momento se estructuró en torno a tres pilares: protección pública, acciones ofensivas y contranarrativas. Este enfoque integral, aún vigente hoy en día, nos recuerda que la información depende tanto de los mensajes como de los actores, los enlaces y los sistemas técnicos.
Anaïs Meunier, especialista en ciberseguridad, destaca el papel central de la infraestructura digital. Las campañas de desinformación no se basan en acciones aisladas, sino en redes organizadas, sostenidas y, a menudo, compartidas entre diferentes actores. Mapear estas redes es un reto clave para comprender y contrarrestar estas operaciones.
La aparición de la inteligencia artificial generativa marca un punto de inflexión importante. Permite la producción masiva de contenido creíble (textos, imágenes, vídeos, perfiles falsos) y la adaptación de los mensajes a las emociones e intereses del público objetivo. Esto ya no se trata solo de un cambio de escala, sino de un cambio en la naturaleza de las amenazas.
Las operaciones de información pueden tener como objetivo efectos inmediatos, provocando una reacción y creando confusión, o ser a largo plazo, mediante la repetición de narrativas simplificadas diseñadas para sembrar la duda y socavar la confianza. En este contexto, los primeros minutos tras un ataque informativo son cruciales; es esencial establecer una presencia sin amplificar los rumores, presentando hechos claros y contextualizados.
Las herramientas técnicas (denuncias, eliminación de contenido, cierre de cuentas) siguen siendo útiles, pero insuficientes sin una visión estratégica. Borrar un mensaje no borra la narrativa que difunde.
Una respuesta sostenible se basa en la credibilidad, la consistencia y la coherencia. La resiliencia de la información se construye con el tiempo, mediante narrativas sólidas y comprensibles, impulsadas tanto por las instituciones como por la sociedad civil. En un mundo saturado de información, esta resiliencia se ha convertido en un asunto estratégico crucial para la seguridad nacional y la cohesión de las democracias.
Libro Blanco sobre la Manipulación de la Información:
https://m82-project.org/files/20251113_LBMMI.pdf
Sección de Desinformación del Ministerio de las Fuerzas Armadas y Asuntos de Veteranos:
https://www.defense.gouv.fr/infox-face-desinformation-lengagement-du-ministere-armees
La manipulación de la información es ahora un campo de confrontación por derecho propio, al nivel de la tierra, el mar, el aire, el ciberespacio o el espacio. Inestable y en rápida evolución, este campo se caracteriza por la constante obsolescencia de métodos y respuestas.
Para el Coronel Bertrand, comandante del Centro Conjunto de Acciones Ambientales (CIAE), las bases actuales de la guerra de la información se remontan al período 2015-2016, marcado por el auge de las redes sociales y la lucha contra la propaganda del ISIS.
La respuesta francesa en aquel momento se estructuró en torno a tres pilares: protección pública, acciones ofensivas y contranarrativas. Este enfoque integral, aún vigente hoy en día, nos recuerda que la información depende tanto de los mensajes como de los actores, los enlaces y los sistemas técnicos.
Anaïs Meunier, especialista en ciberseguridad, destaca el papel central de la infraestructura digital. Las campañas de desinformación no se basan en acciones aisladas, sino en redes organizadas, sostenidas y, a menudo, compartidas entre diferentes actores. Mapear estas redes es un reto clave para comprender y contrarrestar estas operaciones.
La aparición de la inteligencia artificial generativa marca un punto de inflexión importante. Permite la producción masiva de contenido creíble (textos, imágenes, vídeos, perfiles falsos) y la adaptación de los mensajes a las emociones e intereses del público objetivo. Esto ya no se trata solo de un cambio de escala, sino de un cambio en la naturaleza de las amenazas.
Las operaciones de información pueden tener como objetivo efectos inmediatos, provocando una reacción y creando confusión, o ser a largo plazo, mediante la repetición de narrativas simplificadas diseñadas para sembrar la duda y socavar la confianza. En este contexto, los primeros minutos tras un ataque informativo son cruciales; es esencial establecer una presencia sin amplificar los rumores, presentando hechos claros y contextualizados.
Las herramientas técnicas (denuncias, eliminación de contenido, cierre de cuentas) siguen siendo útiles, pero insuficientes sin una visión estratégica. Borrar un mensaje no borra la narrativa que difunde.
Una respuesta sostenible se basa en la credibilidad, la consistencia y la coherencia. La resiliencia de la información se construye con el tiempo, mediante narrativas sólidas y comprensibles, impulsadas tanto por las instituciones como por la sociedad civil. En un mundo saturado de información, esta resiliencia se ha convertido en un asunto estratégico crucial para la seguridad nacional y la cohesión de las democracias.
Libro Blanco sobre la Manipulación de la Información:
https://m82-project.org/files/20251113_LBMMI.pdf
Sección de Desinformación del Ministerio de las Fuerzas Armadas y Asuntos de Veteranos:
https://www.defense.gouv.fr/infox-face-desinformation-lengagement-du-ministere-armees