Los infiltrados
Cómo las consultoras tomaron el control del Estado
Por Louis Perez y Cid
Estamos en época electoral: las elecciones municipales.
Aunque estas elecciones son, por naturaleza, locales, no puedo evitar pensar en un libro que me impactó profundamente cuando se publicó en 2022: Los infiltrados, de Matthieu Aron y Caroline Michel-Aguirre, publicado por Allary Éditions.
Este libro plantea una pregunta inquietante: ¿qué sucede con un Estado cuando sus decisiones estratégicas se confían cada vez más a actores externos?
Y, por extensión, ¿qué sucede con nuestras elecciones si quienes elegimos a veces simplemente ratifican políticas ya concebidas en otros lugares?
La lectura de este libro también me recordó un clásico del pensamiento político, El Antiguo Régimen y la Revolución, publicado en 1856 por Alexis de Tocqueville. Casi dos siglos después, algunas de las ideas de Tocqueville parecen tener una extraña relevancia hoy en día.
Estamos en época electoral: las elecciones municipales.
Aunque estas elecciones son, por naturaleza, locales, no puedo evitar pensar en un libro que me impactó profundamente cuando se publicó en 2022: Los infiltrados, de Matthieu Aron y Caroline Michel-Aguirre, publicado por Allary Éditions.
Este libro plantea una pregunta inquietante: ¿qué sucede con un Estado cuando sus decisiones estratégicas se confían cada vez más a actores externos?
Y, por extensión, ¿qué sucede con nuestras elecciones si quienes elegimos a veces simplemente ratifican políticas ya concebidas en otros lugares?
La lectura de este libro también me recordó un clásico del pensamiento político, El Antiguo Régimen y la Revolución, publicado en 1856 por Alexis de Tocqueville. Casi dos siglos después, algunas de las ideas de Tocqueville parecen tener una extraña relevancia hoy en día.
El Estado y su dependencia de las consultoras
En *Los infiltrados*, los autores describen un fenómeno que se ha arraigado gradualmente en el corazón del aparato estatal: la creciente influencia de las consultoras privadas.
Durante los últimos veinte años, estas empresas, a menudo internacionales y mayoritariamente anglosajonas, se han involucrado en áreas cada vez más sensibles: modernización de la administración pública, transformación digital, organización hospitalaria, estrategia industrial y reformas de políticas públicas.
El problema adquirió una dimensión particular durante la pandemia de Covid-19. En 2021, se reveló que varias empresas, entre ellas McKinsey & Company, habían sido movilizadas por el gobierno francés para apoyar ciertas operaciones logísticas y organizativas, especialmente las relacionadas con la campaña de vacunación.
Esta información desató un animado debate: ¿cómo era posible que un país con una administración poderosa, instituciones de formación prestigiosas y uno de los niveles de gasto público más altos del mundo hubiera llegado a depender tanto de contratistas externos para gestionar misiones tan delicadas?
Los autores señalan que esta dependencia no comenzó con la crisis sanitaria. Se desarrolló gradualmente, a través de reformas administrativas y políticas de modernización estatal.
Durante los últimos veinte años, estas empresas, a menudo internacionales y mayoritariamente anglosajonas, se han involucrado en áreas cada vez más sensibles: modernización de la administración pública, transformación digital, organización hospitalaria, estrategia industrial y reformas de políticas públicas.
El problema adquirió una dimensión particular durante la pandemia de Covid-19. En 2021, se reveló que varias empresas, entre ellas McKinsey & Company, habían sido movilizadas por el gobierno francés para apoyar ciertas operaciones logísticas y organizativas, especialmente las relacionadas con la campaña de vacunación.
Esta información desató un animado debate: ¿cómo era posible que un país con una administración poderosa, instituciones de formación prestigiosas y uno de los niveles de gasto público más altos del mundo hubiera llegado a depender tanto de contratistas externos para gestionar misiones tan delicadas?
Los autores señalan que esta dependencia no comenzó con la crisis sanitaria. Se desarrolló gradualmente, a través de reformas administrativas y políticas de modernización estatal.
Expectativas difíciles de medir
Uno de los problemas que plantea la investigación radica en la dificultad de evaluar con precisión el costo real de contratar consultores. Las agencias gubernamentales rara vez divulgan estos gastos. Los periodistas tuvieron que recurrir a los datos publicados por el Observatorio Económico de Contratación Pública, que realiza un seguimiento de las compras del gobierno y sus agencias.
Estas cifras muestran un aumento significativo del gasto total en servicios externos entre mediados de la década de 2000 y finales de la de 2010. Sin embargo, estos montos incluyen numerosas categorías (TI, mantenimiento, logística, seguridad, etc.), lo que dificulta aislar con precisión los contratos de consultoría.
En cualquier caso, persiste la impresión general: el Estado francés ha desarrollado gradualmente una forma de dependencia de la experiencia privada.
Una dependencia que no solo se mide en dinero, sino también en influencia.
Porque cuando una estrategia se concibe fuera de la administración, surge inevitablemente la pregunta: ¿quién decide realmente?
Consentimiento en lugar de conspiración
Los autores de *Los Infiltrados* no hablan de una conspiración. En cambio, describen un fenómeno de acumulación: decisiones ad hoc, emergencias políticas, reformas administrativas y la búsqueda de la eficiencia inmediata.
Poco a poco, ya sea por conveniencia o necesidad, el Estado ha externalizado una proporción cada vez mayor de sus capacidades de pensamiento estratégico.
En otras palabras, no se trató de una brutal toma del poder, sino de un cambio gradual en los centros de especialización.
Estas cifras muestran un aumento significativo del gasto total en servicios externos entre mediados de la década de 2000 y finales de la de 2010. Sin embargo, estos montos incluyen numerosas categorías (TI, mantenimiento, logística, seguridad, etc.), lo que dificulta aislar con precisión los contratos de consultoría.
En cualquier caso, persiste la impresión general: el Estado francés ha desarrollado gradualmente una forma de dependencia de la experiencia privada.
Una dependencia que no solo se mide en dinero, sino también en influencia.
Porque cuando una estrategia se concibe fuera de la administración, surge inevitablemente la pregunta: ¿quién decide realmente?
Consentimiento en lugar de conspiración
Los autores de *Los Infiltrados* no hablan de una conspiración. En cambio, describen un fenómeno de acumulación: decisiones ad hoc, emergencias políticas, reformas administrativas y la búsqueda de la eficiencia inmediata.
Poco a poco, ya sea por conveniencia o necesidad, el Estado ha externalizado una proporción cada vez mayor de sus capacidades de pensamiento estratégico.
En otras palabras, no se trató de una brutal toma del poder, sino de un cambio gradual en los centros de especialización.
La perspectiva de Tocqueville
Esta evolución me recordó el análisis de Tocqueville en *El Antiguo Régimen y la Revolución*.
Según él, la Revolución Francesa no fue solo una ruptura, sino también la consecuencia de tendencias ya presentes bajo la monarquía.
Identifica tres características clave:
• una administración altamente centralizada, ya muy poderosa antes de 1789;
• una sociedad plagada de privilegios que alimentaban las tensiones;
• una nobleza que había perdido su papel político, conservando ventajas pero sin ninguna responsabilidad real en el gobierno del país.
Tocqueville también hizo una famosa observación: «Las desigualdades suelen volverse más insoportables justo cuando empiezan a disminuir».
Según él, la Revolución Francesa no fue solo una ruptura, sino también la consecuencia de tendencias ya presentes bajo la monarquía.
Identifica tres características clave:
• una administración altamente centralizada, ya muy poderosa antes de 1789;
• una sociedad plagada de privilegios que alimentaban las tensiones;
• una nobleza que había perdido su papel político, conservando ventajas pero sin ninguna responsabilidad real en el gobierno del país.
Tocqueville también hizo una famosa observación: «Las desigualdades suelen volverse más insoportables justo cuando empiezan a disminuir».
Una pregunta para nuestro tiempo
Al observar la Francia contemporánea, surgen ciertas preguntas:
• Nuestro Estado sigue estando extremadamente centralizado.
• La desconfianza hacia las élites políticas continúa creciendo.
• Y la impresión de que las decisiones se toman cada vez más lejos de la ciudadanía está alimentando un malestar democrático.
A medida que se acercan los plazos políticos, muchos prometen reducir la desigualdad. Esperemos que esta promesa tenga un efecto tranquilizador… y no que la desencadene.
Un país no pierde su soberanía de la noche a la mañana: la cede a terceros.
• Nuestro Estado sigue estando extremadamente centralizado.
• La desconfianza hacia las élites políticas continúa creciendo.
• Y la impresión de que las decisiones se toman cada vez más lejos de la ciudadanía está alimentando un malestar democrático.
A medida que se acercan los plazos políticos, muchos prometen reducir la desigualdad. Esperemos que esta promesa tenga un efecto tranquilizador… y no que la desencadene.
Un país no pierde su soberanía de la noche a la mañana: la cede a terceros.